viernes, 24 de julio de 2026

Una verdad incómoda de David Ogilvy que seguimos ignorando.

Me cruzo a diario con campañas que intentan ser tan ingeniosas que se olvidan de lo más básico: la persona que está al otro lado. Ogilvy decía que el mayor error de un publicista es tratar a su audiencia como si fuera tonta, hoy, ese error se paga el doble de caro, la gente detecta el relleno y las promesas vacías al instante.


La vieja escuela nos dejó tres reglas que siguen siendo oro:

1. Si no investigas, adivinas. Hablar sin conocer el problema real de tu cliente es solo hacer ruido.
2. Los datos ganan a los eslóganes bonitos. La claridad vende más que la poesía.
3. La creatividad sin resultados es solo ego. El buen contenido mueve a la acción, no solo busca aplausos.

Al final, todo se resume en respetar el tiempo y la inteligencia de quien te lee. Lo demás viene solo. ¿Nos estamos pasando de "creativos" y olvidando la esencia de la venta?



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